Un evento corporativo no es solo una reunión, una presentación o una celebración de empresa. Es también una oportunidad para comunicar quién eres como marca.
El espacio, los colores, la iluminación, el photocall o incluso la forma de presentar un producto transmiten una imagen determinada a clientes, empleados e invitados.
Por eso, cuando diseño la decoración de un evento corporativo, no parto simplemente de una estética bonita. Parto de la empresa, de su identidad y, sobre todo, de qué quiere conseguir con ese evento.
No necesita lo mismo una presentación de producto que una cena de empresa, una inauguración o un aniversario.
Antes de diseñar la decoración es importante conocer el espacio, el tipo de asistentes, el horario, la identidad visual de la empresa y el protagonismo que debe tener la marca.
A partir de ahí podemos crear una propuesta en la que cada elemento tenga una función y todo forme parte de una misma imagen.
En los eventos corporativos, el photocall puede convertirse en uno de los puntos visuales más importantes.
Pero no tiene por qué ser el clásico panel lleno de logotipos.
Podemos trabajar con paneles de diferentes alturas, superficies shimmer, iluminación, neón, elementos corporativos, volúmenes, flores o composiciones de globos muy contenidas, dependiendo del estilo de la empresa.
El objetivo es crear un espacio reconocible y atractivo que invite a fotografiarse y que, además, consiga que la marca esté presente de una manera elegante.
Aquí pondría la fotografía 4:3 del photocall corporativo de Havaianas que hicimos, porque visualmente explica perfectamente este apartado.
Un candy bar corporativo puede convertirse en mucho más que una mesa de dulces. Bien diseñado, es otro punto de comunicación dentro del evento.
Podemos personalizar la propuesta con los colores y la identidad visual de la empresa e incorporar su imagen en galletas, cupcakes, chocolates, botellas, cajas, etiquetas, toppers y packaging, creando una presentación completamente integrada con el resto de la decoración.
La clave está en que la personalización no resulte excesiva. No necesitamos colocar el logotipo en cada elemento: podemos combinar piezas corporativas con otras más neutras para conseguir una mesa atractiva, elegante y equilibrada.
Además, el candy bar puede diseñarse como un corner propio, utilizando fondos, paneles, diferentes alturas, flores, iluminación o mobiliario para convertirlo en otro punto protagonista del evento.
Un detalle que sorprende a los invitados y, al mismo tiempo, refuerza la identidad de la marca.
Uno de los errores más habituales es pensar que un evento corporativo debe llenarse del color y el logotipo de la empresa. No siempre.
La identidad corporativa puede trasladarse de una forma mucho más sofisticada: mediante determinados tonos, materiales, iluminación, pequeños elementos gráficos o un único punto de marca estratégicamente colocado.
Así conseguimos que el evento tenga personalidad propia sin que parezca un espacio publicitario.
Cuando el evento lo permite, me gusta pensar en el espacio de manera global.
Podemos diseñar una zona de bienvenida, un photocall, un área para presentación de producto, mesas o rincones de exposición y pequeños puntos decorativos que ayuden a conducir al invitado.
No se trata de decorar cada rincón, sino de decidir dónde merece la pena crear impacto y dónde debemos dejar respirar el espacio.
Eso es especialmente importante en salones de hoteles y espacios corporativos, donde la decoración tiene que integrarse con la arquitectura existente.
Antes de producir un evento podemos visualizar cómo funcionará la propuesta: distribución, colores, volúmenes, elementos personalizados y presencia de marca.
Ese trabajo previo permite tomar decisiones antes del montaje y conseguir que el resultado final sea coherente con la idea inicial.
Porque detrás de una decoración que parece sencilla hay muchas decisiones: qué ponemos, dónde lo ponemos y, muchas veces, qué decidimos no poner.
Un buen evento corporativo debería conseguir que los invitados recuerden algo más que el lugar donde estuvieron.
Una presentación cuidada, un espacio sorprendente o un photocall especialmente diseñado pueden formar parte de la experiencia que las personas asocien después con esa empresa.
Y ahí está la diferencia entre simplemente decorar un espacio y diseñar una experiencia alrededor de una marca.
Si estás preparando una presentación, celebración de empresa, lanzamiento o cualquier otro evento corporativo en Madrid, podemos diseñar una propuesta completamente adaptada a tu empresa, al espacio y al objetivo del evento.
Cuando cada detalle habla de tu marca, el evento deja huella
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